Hola amigos. Hoy vengo a traerles otro disco. Me parece que
el de Alan y sus Bates no les ha gustado. Cuánto lo siento por ustedes. Pero
bueno, es así, todos tenemos distintos placeres. A mí, por ejemplo, me solaza
mucho mirar cómo, día a día, lento pero constante, se va desgranando la pared
del gallinero que tengo al fondo. Podría, tal vez, arreglarla. Evitar el seguro
derrumbe de todo lo que ese lugar una vez significó. Ahí donde tantas veces
degollé gallinas o, lisa y llanamente, les quebré el cuello para rostizarlas en
el horno. Y es la cadena alimentaria. Que nada de esto lo hice por deporte o
simular alguna extravagante y oligarca afición. No mis bróders. No me mal interpretéis.
A mí no me gusta matar. Y tal vez sea por eso que dejo caer la pared del
gallinero. Ya sé, ya sé, me van a decir que mucho más fácil sería derribarla de
una, así, sin más. Con una patada briosa y soberbia. O tal vez, siendo Wirtis
un muchacho proclive a la paz y más amigo del amor, mediante un artero golpe de
maza. Y es cierto. Pero el lugar
representa, simboliza – más bien diría – algo que mi familia fue y que se
perdió. El gallinero es apenas un vestigio del pasado oligarca y tradicional de
la familia Wirtis. Pero también el último símbolo.
De ahí que sienta pena en derribarlo, en violentarlo para
justificar, autentificar mediante tal acto el zarpazo definitivo a lo que fue. Qué
difícil es. Entonces, solo la espera me vale. Y para ello este tremendo
disquito de surf mexicano. Hecho con el mejor gusto y mesura por el blog, si no
me equivoco, de Shock (en una de sus tantas encarnaciones); pero hace tanto que
lo bajé que no recuerdo bien. Lo importante es que, si hay que transcurrir la
espera nada mejor que un poco de surf: es rápido y potente como un cross. Este disquito
apenas tiene seis temas. Y me parece genial, que lo bueno, si breve; dos veces
bueno. Acá se los dejo: VVAA – Surf a la mejicana.