Buenas noches hermanos, hoy les traigo un disco de Los Wawancó. Legendario y particular grupo argentino. Ninguno de los originales era local, aunque fue en esta geografía donde el grupo se formó y se consagró como uno de los pilares más importantes de la cumbia. Que, dicho sea de paso, es bastante
particular y
personal. Aspecto que eleva aun más la alta estima que tengo a Los Wawanco.
Bien. Vamos por partes. Si no soy capaz de, atropellado y con torpeza, divagar
en un soliloquio incoherente. Por eso voy a contar lo necesario para que
ustedes se hagan una idea de por qué Los Wawanco merecen estar acá en
Garagelatino y cuál es, por lo menos desde mi perspectiva, su valor y lugar
dentro del panorama del sesenta. Como les decía esta banda se desarrolló en
Argentina y ninguno de sus miembros era nativo del país. Más bien eran
peruanos, bolivianos, colombianos y portorriqueños, si no me equivoco. Tal vez
sea por eso que la música de la banda era (y es) una mixtura desenfadada de ritmos latinos como el merengue, la
bachata, el bolero y la cumbia. Tal combo generó un estilo particular, potente,
con excelentes arreglos que combinado con la singular voz de Hernán Rojas
definieron una banda única que logró girar por el continente y establecer su
música como disparador de los ritmos latinos más locos y arrabaleros. Porque la
cumbia, mis bróders, es un ritmo arrabalero, cosa de negros y villeros y tal
vez sea porque, en definitiva, Latinoamérica es una gran villa, donde nosotros
los indios siempre estamos mirando al patrón allá en el norte. Y es que nuestro
folklore se gestó ahí, en los márgenes y orillas, del alma de quienes sufren y
la yugan para pagar la olla. Y Los Wawanco venían un poco de ahí porque eran
pibes adolescentes que habían arribado al país para estudiar en la universidad
(ya sabemos que tenemos el gran honor y dignidad de ser uno de los pocos países
donde la educación es pública y gratuita) pero con pocas ganas de libros y
muchas de diversión. Por eso armaron la banda y se pusieron a mixturar con
pepas y cumbia. Así surgió su estilo. El disco que les traigo es un ejemplo
cabal de la argentinización de la banda porque, ya desde el nombre, se refiere
al mítico lugar donde las parejas iban a culear: Villa Cariño. Retratan así uno
de los emblemas de Buenos Aires (que ni puta idea tengo si todavía está),
aunque, para decir verdad, la canción no es de ellos, pero no importa: se
escribió para ellos y son quienes mejor la supieron tocar. La tradición
inaugurada por la banda tendría su rastro en grupos como Sumo, La Banda de la
Muerte y Pibes Chorros. Por otro lado traigo a colación algo que
argumenté cuando colgué otro disco de la banda: son un excelente ejemplo del
espíritu de este blog porque son un combo de latinos unidos y organizados para
volarnos la cabeza.
Bueno mis
amigos, hasta acá Los Wawancó. Por otro lado quiero agradecer a Fuzzy Daddie de
Boozetunes que publicó un disco compilado que le mandé para difundir la nueva
trova rio platense. Reseña aparte merecería la tapa que le hice pero no voy a
divagar, solo les voy a decir que es una hermosa cola que alimenta mi alma.
Pasen por el blog de Fuzzy Dadie y bajen el disco y todo lo que él poste porque
es ampliamente recomendable. Ahora los voy a dejar, no sin antes avisarles que
también actualizé el otro blog con un poco de punk. Además mi amigo Pablo Doti
(ese frustrado escritor) abrió un blog donde pone libros en descarga libre (cosa
de literatos) para todos vosotros. Saludos. 