Buenas Noches mis estimados amigos. Vuelvo a traerles más rock and roll. Eso sí, y lo voy a aclarar ahora y para siempre: muchos me piden que resuba discos caídos – no me parece mal – pero la verdad que es mucho laburo y si el poco tiempo que tengo lo dedico a buscar los discos, etiquetarlos y colgarlos en un servidor después no tengo voluntad para subir algo nuevo y hacer la correspondiente entrada. Así se pasan las semanas sin que actualice este mi lindo blog. Y la verdad que no da bróder. Los discos ya los compartí, los subí y jamás puse trabas a nadie para que bajara lo que quisiera. A pesar de que muchas veces me encontré cosas mías – exclusivamente mías – en otros lugares sin siquiera la mínima mención. Me importa un huevo, en realidad la referencia, como les importa a ustedes. No hay problema por eso. La cuestión es que a veces me siento como si tuviera el compromiso de levantar los discos caídos porque me los piden. Y yo sé que los deben querer. A mí me pasa cuando encuentro algo que me interesa y me tropiezo con el link caído. Da ganas de cercenarse una extremidad. Pero nada, me la aguanto. Muchas veces he pedido que los vuelvan a subir y los locos no me dan ni bola. Y los entiendo, absolutamente. Tanto que nunca más volví a pedir que levanten un disco. Si no está me quedo con las ganas. Ya habrá otra oportunidad.
Bien, en otro orden de cosas les dejo un link para los
argentinos rockeros y para los foráneos curiosos de un chabón que hace un
análisis del rock argento. No estoy del todo de acuerdo pero me cagué de risa.
Pasen y lean acá. 










